Sex Drive, de Sean Anders. Es como Road Trip, pero sin la delicadeza de ocultar lo obvio, y los huevos como para darse cuenta que hay cosas que no tienen que tener un fin noble.
Aparece un gordito de anteojos que se la da de cheto en Superbad y me cae mal, la mina no es fea pero no ofrece mucho, y lo mejor de la película es el Rumspringa y el amish que hace Seth Green, además de algunas cosas de James Mardsen, como el típico hermano bully, grasa y exitoso en lo que quiere (me hace acordar a un amigo de la infancia el personaje).
En fin, no la recomiendo, pero si la dan por tele, no hace daño.